Hace unos días, Quantic Dreams sacó una página en línea que
mostraba un contador con una frase de uno de sus antiguos juegos, Farenheith:
Indigo Prophecy. Varios fanáticos adivinamos lo que iba a traer “nuevo” el
estudio, y nuestras sospechas eran correctas… una versión remasterizada.
Cuando lo supe, estaba completamente en contra de esto. A
diferencia de los grandes trabajos de Quantic Dreams (le voy a llamar QD), este
primo lejano de Heavy Rain y Beyond two souls no cuenta con los avances técnicos
de sus familiares, ni su jugabilidad, y esto se justifica al ser el primer
juego de “aventura gráfica” o mejor dicho por mi “película interactiva”. Pero
lo que no se justifica es la terrible desgracia que terminó ocurriendo al juego
en sí al final del recorrido… o mejor dicho… a la mitad del juego.
Déjenme explicarme: Hace un par de años jugué este juego
para PC… que me lo prestó un amigo. Cuando llegué a mi casa, inserté el disco
en el gabinete e instalé el juego, y estaba listo para empezar… ¡y que inicio! ¡Por
Dios!
Al iniciar el juego te lleva a un tutorial que explica como básicamente
jugar, acostumbrándote a la cámara, los movimientos y los QTE (quick-time
events… básicamente apretar los botones al orden indicado para avanzar, como
guitar Hero pero sin DragonForce ni Metallica). Y entonces el juego comienza…
con un asesinato.
Lucas Kane es tu avatar, y acaba de asesinar a un hombre. Tienes
el cuchillo en la mano, sangre en tu piel y un cadáver en el baño de un
restaurante. Lucas no recuerda haberlo matado ni cómo llegó aquí, y es entonces
que debe borrar toda evidencia de que alguna vez estuvo ahí. Te da en ese
momento libertad entre las opciones de que hacer en el poco tiempo que te queda
antes de que lo noten. Eso es un buen inicio.
Después, la historia se divide y controlas a tus
adversarios, los policías Carla Valenti y Tyler Miles que están investigando el
asesinato. El juego cuenta su historia correctamente entre los diferentes
personajes, unos uniendo a otros por lo que descubren, y es tu decisión si
Lucas será atrapado.
Algo que tengo que decir que hizo bien fue el dejarte con
ganas de más, y te encariñas con uno que otro personaje, hay momentos emotivos
entre uno que otro, y estos evolucionan, transforman su forma de pensar y de
actuar. Todo iba muy bien…
¿Por qué dijiste todo eso al inicio si es tan bueno? Se preguntarán…
porque hay un porcentaje en el juego… 44% para ser exactos, que cuando lo
alcanzas la historia cae por un hoyo negro, y lo que una vez empezó como una
obra de misterio, termina convirtiéndose en una parodia de sí mismo.
Si alguna vez han visto la saga Matrix, esto es similar, ya
que inicia bien, el concepto es original, pero el personaje se vuelve
invencible, fuerzas sobrenaturales aparecen y tratan de matarlo, aparecen
dioses mayas que eran los culpables desde el inicio, y hay una relación entre
Lucas y otro personaje tan blanda y forzada como la de Neo y Trinity de Matrix.
Solo no queda bien.
Ni ganas me quedan de hablar de música ni de gráficos, ya
que son buenos para la época, pero magníficos si se comparan con el terrible
final del juego que desilusiona a muchos por igual, incluyéndome.
Pero, aun así, lo terminé... porque quise. Quería saber en
que acababa la historia, que sucedía con cada personaje, y el final, si bien me
dejó con un dolor de cabeza, no me queda otra más que aplaudir y cuestionarme
como una historia tan desordenada, descabellada, sin sentido, parodiándose a sí
misma puede llegar a tener tanto impacto como para querer acabarlo.
Quizá se vuelve tan malo el juego que se convierte en bueno,
pero no lo sé con seguridad.
Ahora… ¿vale la pena comprarlo? Depende. Si has jugado algún
juego de Quantic Dreams que no sea el menospreciado Omikron, diría que ni te
acerques. Pero si no has jugado ninguno de sus juegos, creo que sería un buen título
para empezar y darse cuenta de que van sus juegos, y para ir inmediatamente después
a comprar Heavy Rain a la tienda más cercana, un mejor juego sin dudar.
6/10
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